jueves, 29 de octubre de 2009

Revolución japonesa; el final de la era Tokugawa y la restauración del Meiji

:) 

Pido una disculpa por no presentar la entrada correspondiente al día de ayer, pero por una serie de inconvenientes me fue imposible publicarla, pero el día de hoy cuenta por dos. Esta vez les dejo la obra y vida de uno de los más importantes escritores japoneses; Yukio Mishima y el movimiento armado más importante del pueblo japonés.

Final de la era Tokugawa
De entrada, lo más correcto es aclarar cuando nace el conflicto; causas, consecuencias, y explicar porque es la Revolución cultural y tecnológica más importante del Japón. Primero, antes que la nada, será explicar su nacimiento; el origen de una nueva ola de cambios proveniente de los años finales del periodo que es conocido como la era Tokugawa o periodo Edo. Es un periodo de la historia japonesa que comprende los años del 1603 a 1868, fue el tercer y último shogunato que ostentó el poder en Japón, en otras palabras; fue el último periodo feudal antes de la adopción del periodo capitalista, por lo que se comprende que fue el periodo de la transición a la revolución industrial japonesa. Durante el período de los shogunatos, existía una dictadura militar sometida específicamente al Emperador de Japón. Existían pertenecientes de algunas de las casas feudales de mayor poder, de los cuales, se escogía a un shogun, era convertido en general en jefe de las fuerzas armadas de Japón, controlaba el poder militar y las relaciones políticas del país, mientras que al Emperador le eran asignados poder espiritual y religioso, a modo de enlace entre las personas y los dioses, y poder nominal en la Corte Imperial de Kioto. Esta situación era análoga, en parte, a la dominante entre las monarquías europeas de origen católico durante la Edad Media, cuando los monarcas poseyeron el poder político y militar, y el Papa, el poder religioso.
El poder ostentado por el clan Tokugawa (como se le conocía a cada uno de los descendientes de este clan) y del país duro 264 años, subordinando a los demás clanes a cambio de un poder secundario o provincial. En este período el clan es conocido por adoptar una política que centralizó y unificó al país devastado por las guerras de la antigua era Sengoku (conocida principalmente por la abundancia de bandoleros, residuos de las guerras civiles pasadas y que formaban milicias, y aprovechando su poder, destruían y tomaban las ladeas, las mujeres y los niños de las pequeñas aldeas que no se encontraban bajo la protección de un señor feudal), logró establecer un sistema de clases en la sociedad japonesa. También es conocido por adoptar una postura de aislamiento absoluto frente al resto del mundo conocida como sakoku, que desembocó en la prohibición y expulsión de extranjeros y en la eliminación de influencias culturales y tecnológicas externas por cualquier medio. Tal fue el caso del exterminio de cristianos durante el shogunato, así como de otras resoluciones drásticas, cuyo propósito fue mantener el balance del poder en Japón. La Base del poder del shogunato se encontraba en la ciudad de Edo (actual Tokio), a diferencia del poder imperial, establecido en Kioto. Es así que este período de dominio del shogunato Tokugawa es conocido como período Edo o período Tokugawa (Nótese que las mayores luchas contra el shogunato Tokugawa se libraron en la antigua capital del Japón, es decir; en Kioto. Se les conoció como las batallas de Kioto o las noches de Kioto; esto porque la mayoría de los enfrentamientos armados se dieron de noche). El poder del shogunato se extendió inicialmente en las islas de Honshu, Kyushu, Shikoku e islas adyacentes a éstas. A pesar de que el shogunato no tenía intenciones de expandir sus territorios más allá de sus fronteras, en especial invadir Corea o la China de la dinastía Qing como lo hicieron los líderes antecesores al shogunato, obtuvo algunos territorios adicionales que serían la antesala de las invasiones sucesoras de Japón durante la Era Meiji hasta la Segunda Guerra Mundial.

Causas del movimiento armado
Económicas
se registra la gran hambruna del shogunato Tokugawa, la cual se extendió desde 1630 hasta 1640-1641, lo que ocasionó protestas de campesinos, conocida como la Rebelión Shimabara de 1637-1638, fue la consecuencia más dramática de la deteriorada relación con el gobierno debido a esta crisis, en la que campesinos católicos se enfrentaron contra el numeroso ejército del gobierno. Aunque dicha protesta no tenía fines religiosos ni políticos, este evento convenció al shogunato de restringir el cristianismo en Japón definitivamente, por lo que se emitió una orden en la que se prohibía dicha religión, además que se impediría la entrada al país de los sacerdotes portugueses bajo pena de muerte, así como la exclusión de Japón al mundo. Durante este período conocido como sakoku (ya antes mencionado), las relaciones comerciales con todas las naciones europeas cesaron, a excepción de los Países Bajos, con quienes se mantuvo activo el comercio pero éste estaba autorizado exclusivamente en Dejima.
Debido a que la agricultura era la principal fuente económica del país, las malas cosechas ocurridas en 1675, 1680 y 1732 ocasionan crisis económicas que desembocan en rebeliones populares ya mencionadas anteriormente. Con la reducción de las cosechas agrícolas, el shogunato tuvo mayores problemas en obtener ingresos, aumentos en los impuestos, y haciendo que los agricultores aumenten su capacidad de producción más allá de sus límites, provocaron una disminución considerablemente alta en la industria manufacturera, artesanía y comercio, limitando la capacidad financiera del shogunato.

Culturales y sociales
Como se que a los miembros de Ethos gustan del arte, les diré que el teatro kabuki, fue desarrollado durante el shogunato Tokugawa.
El shogunato Tokugawa además de implantar un nuevo orden político en el país, introdujo cambios en el estrato social japonés durante dos siglos y medio. Durante este régimen, el poder social de los samurái encabezados por el clan Tokugawa, idean una nueva estructura social, basada primordialmente en el confucianismo. Al tope de la nueva estructura social se encontraba la clase samurái, posteriormente se encontraban la nobleza y las cortes, y más abajo estaban las clases religiosas, y por último se encontraban en una categoría inferior las clases urbanas, artesanos, comerciantes y delincuentes (este sistema social se impuso a toda la comunidad japonesa y su influencia es tal, que en la sociedad japonesa actual posee algunos rasgos de esta estructura). Este nuevo sistema ocasiona a la postre el movimiento de rebelión de los samurái roonin (de los cuales hablare más adelante) contra las ordenes al desarme de todos los clanes en la restauración del Meiji en los conflictos del Bakumatsu.
Como mencionamos con anterioridad, la persecución del cristianismo introducida en año 1543, fue vista por el shogunato como una amenaza social y política que podía acabar con el régimen. Durante la persecución y prohibición, se obligó a la población a inscribirse en monasterios budistas, para registrar y confirmar su afinidad al budismo; con esta situación, los monasterios se convertían en agencias censo. También algunas familias de los samurái y del kuge les eran permitidos censarse en templos Shinto, que también cumplían con la misma función.
Se suma a esta, la prohibición que decretaba el aislamiento de Japón del resto del mundo, el sakoku; tenía como excusa impedir la penetración de misioneros religiosos españoles y portugueses, pero que posteriormente impidió en cualquier penetración de navíos extranjeros y de sus tripulantes. Adicionalmente, se prohíbe el retorno de japoneses que se encontraban en China, Corea y Filipinas. También se prohibía la salida de japoneses del país bajo la pena de muerte. La expresión cultural resultado del sakoku durante este régimen es el rangaku o escuela holandesa surgida por el tímido contacto de los comerciantes holandeses con los japoneses y que trajo como consecuencia la entrada de nuevas corrientes de pensamiento científico provenientes de Occidente a Japón. Esta influencia es lo único que mantenía a Japón hacia el camino de la occidentalización.
Imagen de la expresión del arte kabuki de la era Tokugawa

El Bakumatsu y la Restauración del Meiji

El Bakumatsu es el período de declive del shogunato Tokugawa que abarca entre 1853 y 1867, cuando Japón sufre una transformación política radical, en donde predomina el fin del sakoku, la división de ideologías políticas entre el Ishin Shishi, que eran partidarios de la restauración imperial y las fuerzas shogunales, incluyendo a la fuerza élite de los Shinsengumi; quienes fueron un clan de samuráis, conformados principalmente por ladrones y asesinos contratados por el gobierno para poner fin a las revueltas de los roonin. Los roonin, samuráis que no estaban bajo el control de los daimyoo; muchos de estos roonin pertenecían a clanes derrotados durante el ascenso del clan Tokugawa al poder. El shogunato los veía como un problema y se encargó de asignar a estos guerreros a otros daimyoo de reinsertarlos en otras clases sociales; algunos se volvieron comerciantes o artesanos y los roonin de menor categoría se convirtieron en agricultores. A pesar de esto, fue en vano ya que el número de roonin fue en incremento, convirtiéndose en un grupo problemático y diverso que tuvo implicaciones culturales e históricas durante las más importantes batallas del bakumatsu, formando parte de la resistencia contra el shogunato. Estas disputas desembocaron en el desorden y caos en el país, que culminó con las famosas Noches de Kioto y la Guerra Boshin (la última guerra donde los samuráis tendrían participación, para después ser reemplazados por el ejercito regular después de la restauración del Meiji), la entrega del poder del shogun Tokugawa y su rendición ante las fuerzas imperiales en 1868 y la posterior implantación de la Restauración Meiji, donde el Emperador Meiji obtendría el control absoluto de Japón.
Los historiadores adjudican como la verdadera causa que inició este período fue la llegada del Comodoro Matthew Perry, que llegó a la bahía de Edo con varios buques de guerra en julio de 1853, y exigía enérgicamente la apertura de Japón a barcos estadounidenses, que de lo contrario tomaría acciones militares contra el shogunato. Evidentemente a pesar de que existía la política de sakoku y algunos daimyoo estaban dispuestos a hacer guerra contra los extranjeros, el shogunato observó con preocupación la superioridad tecnológica de los buques de Estados Unidos, y prefirió firmar el Tratado de Kanagawa en 1854, que garantizaba la apertura de dos puertos a naves estadounidenses y se asignó un cónsul estadounidense en Shimoda, al sudoeste de Edo. Esto ocasionó un daño a la imagen del shogunato, que estaba en franca debilidad y bajo la crítica de los daimyoo radicales; se realizo la Reforma Ansei, donde se intentó fortalecer al régimen shogunal con la creación de defensas y naves con la ayuda del gobierno holandés, así mismo con el entrenamiento naval de parte de dicho país. En los años finales del shogunato, aumentó el contacto con las potencias extranjeras, al igual que las concesiones que el shogunato otorgaba a dichos países. Un tratado con los Estados Unidos en 1859 que permitiría más libertades incluyendo la extraterritorialidad, fue el punto de discordia entre los opositores. Esto era una señal de traición del Emperador por inmiscuirse en las políticas internas, suceso que no había ocurrido en siglos pasados.
Comodoro Matthew Perry
Poco después se realizó una conferencia con los daimyoo, y la Corte Imperial promulgaría un edicto que removía el poder del shogunato a finales de 1867. No obstante los líderes de Satsuma y Chooshuu (partidarios del shogunato), junto con otros extremistas decidieron rebelarse y tomar el Palacio Imperial y anunciar el inicio de la restauración el 3 de enero de 1868. Yoshinobu Tokugawa, no tuvo más que aceptar el edicto y renunciar como shogun, suceso que acaba con el gobierno autoritario que dominó Japón por más de 264 años.

Consecuencias
En junio de 1869, los últimos remanentes de las fuerzas leales al shogunato Tokugawa fueron vencidos y así se consolidó de manera absoluta la Restauración Meiji en toda la nación, se unificaron de una vez por todas a todo el territorio e islas japonesas, que aboliría para siempre los feudos, haría desaparecer los samurái en Japón e iniciaría un proceso de expansión y modernización por parte del Emperador Meiji, quien ahora tenía el poder absoluto en el país y que después cambiaría el nombre a Imperio de Japón. El gobierno imperial de Meiji se estableció en la capital Tokio. Adoptando de manera paulatina la democracia constitucional se convirtió un gobierno totalmente nuevo. Japón se introduciría en un proceso de modernización rápido; las culturas occidentales abarcaban y se expandían por el Japón rápidamente y su cultura se asimilaba de igual manera por los habitantes. Se creó el sistema postal; los servicios de ferrocarriles y portuarios se inaugurarían. Se puede decir que la revolución industrial de Japón se concluiría rápidamente antes del final de la era Meiji que no duraría más que cuarenta y cinco años. Tras la segunda guerra mundial, se llevaron a cabo verdaderas reformas para trasformar al Japón en una verdadera y moderna democracia.




2 comentarios:

Christian O. Grimaldo dijo...

Hey!!! que loco estuvo el cambio después de que termino el shogunato º.º todo drástico jajaja.

Me gustaría saber más de los roonin, suena padre su historia.

Gina O. dijo...

Cuanto dato histórico!
Lo de "una verdadera y moderna democracia" me suena a final feliz de cuento de hadas jaja,sería interesante saber más acerca de la forma de gobierno que han logrado establecer hasta el día de hoy, me queda la duda de si los clanes siguen teniendo influencia política o solo quedaron como simple división social o "tipos de" clanes y qué papel juegan actualmente los samuráis (todavía hay?=S)

Interesantes aportes Alejandro! =D

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