jueves, 29 de octubre de 2009

Yukio Mishima

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Yukio Mishima (1925-1970)





Kimitake Hiraoka como originalmente fue nombrado de nacimiento, fue uno de los escritores, poetas y dramaturgos japoneses más destacados e influyentes de la literatura japonesa de posguerra (Segunda Guerra Mundial). Su vida al igual que sus trabajos están llenos de controversias, aún más por su recordado ritual de suicido seppuku. Gran impulsor del patriotismo, amante de la poesía y de las tradiciones, su inigualable capacidad para proyectar y describir un Japón tradicional que convive con la antítesis de un Japón hundido en la decadencia moral y cultural, hicieron que sus obras fuesen consideradas entre los más importantes patrimonios culturales del pueblo japonés. Hasta nuestros días, sus textos son utilizados en la formación académica de los estudiantes japoneses y lectores del extranjero. Sus obras siguen influyendo en las distintas aéreas del conocimiento: literatura, filosofía, sociología, psicología, política, economía y antropología.



Su vida
Separado de su familia inmediata, pasó su infancia bajo la tutela de su abuela; Natsu. Natsu provenía de una familia de descendencia samurái, proveniente de la era Tokugawa, de relaciones aristocráticas al igual que el abuelo de Mishima; un burócrata que había hecho su fortuna en las fronteras coloniales. Natsu nombró al joven Mishima con el seudónimo "kimitake", que significaba "príncipe guerrero". Su abuela, tenía cierta tendencia a la violencia, incluso con experiencias cercanas a la locura que serían posteriormente redactadas en algunos escritos de Mishima. Se dice que Natsu Influyó a la fascinación de Mishima por la muerte. Su padre; Azusa Hiraoka, que siempre buscaba en su habitación evidencia afeminada, se percataba del interés literario del joven escrita por otros hombres. Despues de estos sucesos, su padre se vio forzado a prohibir que el escribiera más historias, Mishima continuó escribiendo en secreto con la protección de su madre Shizue. Su padre fue simpatizador de la causa nazi, lo que obstaculizaba al joven Mishima hacer una carrera de escritor, en lugar de ello se le obligó a estudiar Ley alemana. Después de una doble vida, Mishima se graduó en la Universidad de Tokio en el año 1947 en Derecho. Obtuvo un trabajo como oficial en el Ministerio de Finanzas del Gobierno.
En su juventud, se vio exento de tomar el servicio militar por sufrir tuberculosis, lo que le impidió participar en la guerra, un hecho que el mismo reconoce en años posteriores como una humillación personal. A partir de los 20 años, sus novelas comenzaron a tener éxito y pudo ganarse la vida escribiendo. Escribía novelas para el pueblo poco letrado para hacer dinero rápido y novelas para el pueblo culto, estas últimas son las que disfrutaba escribiendo. Pero al poco tiempo se dio cuenta de que las novelas para “el pueblo culto”, escritas en un japonés difícil y con argumentos mucho más complicados, eran las que más gustaban al público en general. Mishima era un joven enclenque, a partir de los 30 años decidió cultivar su cuerpo y crearse la imagen de un cuerpo perfecto, por lo que estuvo haciendo pesas tres veces a la semana durante los últimos 15 años de su vida, consiguió un cuerpo tan musculoso que varias de sus fotografías se utilizaron para ilustrar un artículo sobre el culturismo en varias revistas. También fue un gran campeón de kendo. Además de practicar este deporte a nivel profesional y escribir novelas, fue también actor en varias películas donde lucía su cuerpo.





Mishima luciendo el físico con su katana favorita




Principales obras
Los temas recurrentes de sus escritos se centraron en la dicotomía de los valores tradicionales de Japón y la esterilidad espiritual de la vida contemporánea. Escribió obras literarias a partir de los doce años de edad, pero es considerado como uno de los escritores japoneses más importantes de posguerra, ya que a partir de este tiempo escribe sus más importantes trabajos. Entre las que destacan además, algunas de teatro kabuki.

Entre sus obras más importantes destacan las siguientes; su primera novela, Confesiones de una máscara (1949); en parte autobiográfica, tuvo mucho éxito y fue tan elogiada que le permitió dedicarse por entero a la escritura. El pabellón de oro (1956); en la que retrata a un hombre obsesionado con la religión y la belleza, El marino que perdió la Gracia del mar (1963); es un relato truculento sobre los celos adolescentes.

En su epopeya de cuatro volúmenes, El mar de la fertilidad (1970); que comprende de Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel (editado póstumamente); analiza la transformación de su país en una sociedad moderna pero estéril. En su conjunto, constituyen una especie de testamento ideológico del autor, que se rebelaba contra una sociedad para él sumida en la decadencia moral y espiritual, por lo que se considera como su protesta final contra la decadencia japonesa.
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Tetralogía de El mar de la fertilidad

Anexo una liga de un fragmento de El muchacho que escribía poesía



Suicidio ritual
Durante los años que escribía el mar de la fertilidad, esperaba a que le dieran el premio Nobel. Las dos primeras veces que le nominaron perdió ante autores extranjeros, pero la tercera vez fue vencido por el japonés Kawabata. El que había sido mentor y gran amigo de Mishima desde que era un adolescente, al saber que el Nobel se lo daban a Kawabata y que tendría que esperar varios años más para que se lo dieran otra vez a un japonés, decidió que no valía la pena esperar. Mishima quería morir con un cuerpo perfecto, y nunca quería envejecer, por lo que ya no importaba nada más que su deseo de restaurar la divinidad del emperador antes de morir y así devolver los valores tradicionales que había perdido Japón después de Meiji y la guerra.



Mishima y algunos miembros de su ejército personal



La mañana del 25 de noviembre de 1970, El último día de su vida, entregó las últimas páginas de su tetralogía a su editor. Después de entregar esas últimas páginas acudió junto con varios miembros de su ejército personal (el Tatenokai o Sociedad Escudo; milicia privada compuesta principalmente de jóvenes patrióticos que estudiaban artes marciales y disciplinas físicas y que fueron entrenados por las Fuerzas de Autodefensa de Japón) a la base principal del ejército (Fuerzas de autodefensa) del este de Japón. Ataron al comandante a una silla, salió al balcón a leer unas palabras de un manifiesto a los soldados reunidos abajo, en su escrito declaraba que el emperador debería volver a ser el alma gobernante del país. Los soldados solo se burlaron y rieron de él, por lo que Mishima, al ver fallido su intento de sublevación militar, regresó a la habitación del comandante, él y su compañero Masakatsu Morita se arrodillaron en el suelo y se suicidaron siguiendo el ritual “seppuku”.





Discurso de Mishima


Con su muerte desapareció uno de los críticos más lúcidos de la sociedad japonesa de posguerra y un artista superdotado que marcó señaladamente un rumbo en la historia de la literatura japonesa contemporánea.
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4 comentarios:

Ismoista dijo...

Oye Achellandro, olvidaste mencionar que era homosexual, digo, sí es un aspecto importante sobre él. También lo romantico del sepuuku doble que afectuaron.

Alina dijo...

Nunca pensé que fuera tan musculoso.
Caray, qué bonitos son los libros de alianza, verdaderamente han arruinado mi vida. Solía ser muy feliz con porrúa hasta que conocí a esa maldita editorial tan cara.
Me gustaría leer sus libros.
Escuche que querías leer nieve de primavera. A decir verdad está en mi casa, fue devorado temporalmente por el desorden, pero estoy segura que llegará a tus manos rápidamente.
Has leído alguno de sus libros?
Luego me dices que tal está nieve de primavera.

Christian O. Grimaldo dijo...

-Entonces, ¿por qué no se suicidó Goethe? Si escribir y el suicidio son la misma cosa, ¿por qué no se suicidó? ¿Porque era un cobarde? ¿O porque era un genio?
-Porque era un genio.
-Entonces...


Me gustó mucho!! espero leer algo de él pronto :)

Alejandro Godinez Zavala dijo...

Heleído algunos de sus cuentos y unos pocos poemas, confieso que no soy amante de la poesía pero me gusta la forma en la que describe las cosas; refleja de alguna manera esa idea mística que tenía sobre lo que le rodeaba y lo reflejaba en lo que escribía, Saludos.

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