miércoles, 21 de octubre de 2009

Ludwig van Beethoven - Su azarosa Vida

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Con los primeros síntomas de la sordera se le vino el mundo encima. Era cruel aceptar que a sus 30 años, cuando su estrella brillaba en el firmamento de Viena, se hubiera convertido en un enfermo incurable. Con desolación escribía a su amigo Kart Amenda: “quiero que sepas que la parte más necesaria de mi cuerpo, mi oído, ha disminuido mucho. ¡Cuán triste es mi vida hora! Debo evitar todo lo que me gusta y alegra. Te lo ruego, considera como un gran secreto el asunto de mi oído y no lo digas a nadie, sin importar quien sea”.

Fue uno de los 3 hijos vivos de los siete habidos del matrimonio entre Johann van Beethoven y Maria Magdalena Kerevich. Nació el 16 de diciembre de 1770 en el número 515 de la Bonbasse en Bonn. Pronto demostró un talento extraordinario heredado del padre (y no hablamos del alcohol), pero sobre todo del abuelo Louis van Beethoven, quien había sido tenor en la orquesta del príncipe elector. El joven Beethoven recibió una sólida y severa formación en piano, violín y órgano, por lo que con sólo 7 años le permitió presentarse ante el público de Colonia como un segundo Mozart. Cuando en el otoño de 1792 se trasladó definitivamente a Viena, en donde se inscribió como alumno de Haydn y Salieri, cuyas enseñanzas le ayudarían en su carrera como solista, al piano, y le abrirían las puertas de lo salones aristocráticos y los palacios de la burguesía.

A pesar de esta situación tan benigna, la sordera y sus estrados eran cada día mayores, de forma que aquella prodigiosa técnica y virtuosismo desplegados al piano irían diluyéndose con las pocas apariciones públicas, escaseando hasta desaparecer. En esos momentos el deterioro del artista era evidente. Paseaba por las calles de Viena mal vestido y poco aseado; sin afeitar, la rebelde melena al viento y el rostro marcado por la viruela de daban un aire algo demoníaco. Se levantaba pronto, con la salida del sol, para de inmediato ponerse a trabajar. Al mediodía comía frugalmente en algún restaurante o salón de té y luego reanudaba la tarea hasta el amanecer; entonces solía tomar algunas copas antes de acostarse no más tarde de las diez de la noche. Al contrario de Mozart, componía de forma lenta y penosa, cambiaba y corregía una y otra vez las notas del pentagrama.

A partir de 1815 la sordera era casi total. Para hacerse entender había que gritarle al oído. Había envejecido y su carácter era cada vez más huraño e inestable. Con frecuencia cambiaba de vivienda, hasta más de 14 veces. Pero a pesar de éstos problemas, la obra del maestro seguía creciendo en número y calidad hasta convertirse en el legado que junto con los de Bach y Mozart constituyen las tres máximas cimas de la música universal. Su vasta creación —que comenzó a los 12 años— comprende unas 200 piezas. La belleza de sus obras no permite sospechar los sufrimientos del artista a causa de su enfermedad, curioso que alguien con tanta creatividad musical careciera en su totalidad de oído.


“¡Oh vosotros, que me consideráis hostil, intratable o misántropo, cuán injustos sois conmigo! No conocéis las razones secretas que me fuerzan a ser de este modo…” Escribió en 1802 a sus hermanos. En los Cuadernos de conversación hay referencias del propio artista al tratamiento de su sordera, a su padecimiento de hemorroides, mal de ojo y enfermedades venéreas. A este propósito, la vida amorosa de Beethoven no fue nunca tranquila ni sencilla. Si por un lado se sentía atraído por el sexo femenino, de otro mostraba claras tendencias de misógino recalcitrante.

Entre 1802 y 1808 padeció frecuentes episodios diarreicos acompañados de dolores cólicos, relacionados posiblemente con el anárquico régimen de comidas; además, su enfermedad hepática, cirrosis, avanzaba inexorable. El hígado se había tornado duro, grande y globuloso, según referencia del doctor Wawruch, que lo atendió en los últimos meses hasta su muerte, en 1827. Dicha cirrosis tuvo su origen en tres principales factores: el abuso del alcohol durante años, hábito que adquirió del padre y la abuela; trastornos nutricionales derivados de una mala alimentación; la hepatitis que agravó la evolución tórpida del proceso hepático ya iniciado.

El 23 de marzo de 1827 acabó su testamento, y su último deseo, escrito con mano temblorosa, lo iniciaba así: “Mi sobrino Kart debe ser mi único heredero…”. El 27 de ese mismo mes y año murió durante una violenta tempestad de nieve.




Marcha Turca de Las Ruinas de Atenas, ¿apoco creían que Chespirito tenía tanta imaginación?




Moonlight Sonata, el sentimiento que refleja esta pieza no tiene descriptivos, así como la vida del propio compositor.




Sinfonía No.9, nada mal para alguien que ya había perdido por completo el oído, ¿no?.

3 comentarios:

Gina O. dijo...

"...daban un aire algo demoníaco" yeah! jaja, que mal plan para el pobre de beethoven =(, a pesar de lo bueno de los videos que nos presentaste yo sigo impactada con la Toccata und Fuge in d-moll, BWV 565 del buen Bach me erizó la piel =D

Hey no sabía que la melodía de chespirito pertenecía a Beethoven jaja buen dato

Arturo J. Mtz. dijo...

Sí Gina, la verdad que su apariencia no lo ayudaba mucho para socializar con sus coetáneos, tuvo que ver además su separación voluntaria a causa de la sordera y su marcado alcoholismo, pero compartió al mundo mucho más que chistes en las fiestas, fue pobre en diversión pero rico en imaginación.

Jaja, el órgano sigue siendo el rey y si lo mezclas con Bach creas dinamita, hay una colección de todas las obras de órgano compuestas por Bach por la modesta cantidad de $3000 =S (rayos) ...nomás cambio el billete y la compro para compartirles alguna obra que supere la BWV 565...; a ver qué opinas de los videos de Paganini que en unos momentos voy a subir.

Lo de Gómez Bolaños es solo a modo ejemplificativo, hay innumerables profanaciones de la música que pasan inadvertidos, pero mientras se pueda, no hay que dejar que los pseudocompositores ultrajen la belleza de las composiciones, esas melodías implicaron toda una vida de sufrimientos para alguien más talentoso que ellos...

Por cierto, !nadie opinó acerca de Mozart! ¿no les gustó o lo vieron muy chavo?

Christian O. Grimaldo dijo...

Brodaa! tu semana rifa... esta entrada me hizo llorar :S será por que ando sensible o por que su vida realmente fue triste? murió de cirrosis... nunca lo hubiera imaginado! y con un cuadro horrendo.

Mozart estuvo chido también, pero a veces se dificulta por tiempos dejar comments de todo.

Seguiré llorando otro rato...

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