lunes, 27 de septiembre de 2010

Lunes de belleza: La flor más bella del ejido

:) 

Alegráos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.

[…]

Flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.

Nezahualcóyotl


A un poco más de un mes (caray que rápido pasa el tiempo cuando todo está lleno de narcos y congestiones viales) de que México se congratulara hasta los calzones por haber ganado algo por fin frente al resto de los países gracias a la belleza indómita de las mujeres Jaliscienses (o sea miss universo) me encontré en un libro de Carlos Monsiváis un capítulo que me motivo a escribir está entrada.

Muchas veces había escuchado la expresión "se cree/siente la flor más bella del ejido" para designar a aquellas mujeres que en un afán narcisista se negaban a bailar con alguien o simplemente a dirigirle la palabra, una suerte de sinónimo de "sentirse la más buena".

Pues entonces resulta que me encontré con el origen de la expresión de la flor más bella del ejido que se remonta al año de 1936 y a un certamen que lleva el mismo nombre, declarado como tal en tiempos del gobierno cardenista y justificado sobre las bases del culto a la diosa Xochiquetzalli que realizaban los xochimilcas logrando así que sonara más yeah su pretexto para rescatar la identidad mexicana.

El certamen tuvo varios períodos, iniciando en la fiesta prehispánica y mudando de nombres y lugares en que se realizaba, terminando en el mismo Xochimilco. Su nombre original fue viernes de dolores de las flores.

Pasemos a los hechos ¿cuál era la finalidad de este certamen? principalmente el de enaltecer la belleza indígena y transmitir la tradición de diversas delegaciones del DF con el objetivo de aumentar la identidad y el nacionalismo desbordante de aquellos proyectos oníricos del buen presidente que nos regresó el oro negro... en otras palabras era un certamen de belleza que no tenía como finalidad encontrar a la más bella en el sentido estricto de la palabra, sino a la más indígena de las delegaciones, una suerte de aparador para la muñeca cobriza de cartón que no entraba en un traje de baño tamaño Barbie.

La competencia es ruda yo le voy a la de la izquierda

Uno de los requisitos principales por tanto era ser hija de un ejidatario o comunero de las 10 delegaciones con ejidos que había en el DF en ese entonces, en la última convocatoria al certamen se admiten 12 y no sé cuánto tiempo lleven admitiendo a 12, pero si que ya no es requisito ser hija de ejidatario. En el primer proceso se eligen 20 semifinalistas que posteriormente se convierten en 10 finalistas y cada una lleva el nombre de una flor.

Este concurso no era novedoso pues en 1921 ya se había realizado anteriormente con el nombre de "La india más bonita" en el marco de los festejos del centenario de la consumación de la independencia por parte del periódico El Universal. Sobre esto Monsiváis dice lo siguiente:

¿Cuál es el tipo azteca? ¿Qué son los trajes típicos? Antes de interrogantes tan drásticos, recuérdense a los antecesores del genial publicista, por ejemplo aquel osado innovador que urdió a principios de los veintes el concurso de la India Bonita. (¿Cómo, se habrán preguntado entonces, una "india bonita"? Dentro de poco hablarán de una "divorciada decente").
Y según Rafael López, un poeta que él mismo cita "Todavía en los restos de la raza azteca, quedaban "bocados apetitosos" que premiarían las hazañas de conquistadores retrasados".

Este primer certamen lo ganó una mujer indígena del estado de Puebla que se llamaba María Bibiana Uribe y se le premió con unas joyas caras (esmeraldas), un reloj, un banquete para 100 personas y un papel trimbrado con su nombre... todo pensado claro para ella que ni siquiera sabía leer.

Volviendo a la flor más bella, resulta que las participantes ya no son mujeres indígenas sino mestizas (como la mayoría de la población en México) que buscan desempolvar los atuendos indígenas para vestirlos el día del certamen, con el argumento de buscar revivir las antiguas comunidades y sus respectivas costumbres o no dejar que mueran... lo interesante aquí es el argumento de revivir que conlleva el dar por muertas dichas comunidades y costumbres, cuando evidentemente (tal vez no sea evidente) siguen vivas, y es entonces donde la fascinación y el intento del tributo a las características de las comunidades indígenas se vuelve obscena... es un buen ejemplo para observar cómo el resaltar la identidad no siempre conlleva algo constructivo.


"Portar el traje típico regional del altiplano Central Mexicano. Consiste en blusa bordada de punto de cruz, chincuete o falda ceñidor, huarache de tiras, rebozo (de bolita Santa María)" Punto número 3 de los compromisos de la convocatoria 2010

Cómo dato curioso el tercer lugar del último certamen de la flor más bella que portaba el nombre "Flor de nube" es estudiante de octavo semestre en mercadotecnia por el TEC de Monterrey... sin duda alguna algo muy representativo de las costumbres y realidades indígenas de nuestro país ¿no creen?

Desde mi perspectiva el discurso que se maneja actualmente en el certamen parece llevar consigo cierta culpa por el pisoteó indígena que se traduce en mecadeo de la imagen y por ende más pisoteos... por que claro, todo esto está relacionado con turismo.

¿Ustedes que opinan?

Definitivamente hay tradiciones que venden


Sobre el debate de la belleza y sus diversos estereotipos hay bastante que decir pero eso lo dejamos para otra entrada.




















-¡Hola yo soy Barbie! jijiji
-Y yo soy la muñeca de cartón...
-Yo cumplo con todos los estereotipos de belleza y sofisticación que exige la cultura moderna
-Yo... soy de cartón
-Yo realizó todas las profesiones que te puedas imaginar incluyendo las que la bandera feminista enarbola
-Yo... tengo un vestido florido
-Yo soy comercializada en la mayoría de los países del mundo y soy realizada bajo altos estándares de calidad
-Yo soy hecha a mano y tengo un alto valor tradicional
-Espera tengo una llamada... listo, ¿decías?
-Yo represento a la mujer indígena del certamen la flor más bella del ejido
-... ¡Eso no le importa a nadie!


Y para terminar con otros inventos raros y las fusiones de tradición y mercado les dejo una de las canciones del nuevo disco Bimexicano que pueden comprar sólo en Starbucks, que disque para ayudar a los cafetaleros de chiapas... cínicos...




Para más información:

Escenas de pudor y liviandad de Carlos Monsiváis-Editorial Grijalbo

3 comentarios:

La Cantatrice Chauve dijo...

Hacia ya mucho tiempo que no me pasaba por este blog. Que gusto volver a leerte Christian. Buena la entrada, y me han dado ganas de leer ese libro de Monsiváis, por que para ser la flor más bella del ejido me hace falta el padre ejidatario (entre otras cosas)

Gina O. dijo...

jajaja te faltó en la conversación de B vs. MC:

B: tengo un "amigo" llamado Ken que me da tooodo lo que quiero, esta bien bueno y tiene un convertible!
MC: yo trabajo de sol a sol y gano solo $2.00 al mes y mmi marido se fue de "mojado"

aah se podrían decir tantas cosas!

Interesantes entrada me recordó mucho las mujeres vendiendo "artesanias" en Chiapas...

Anónimo dijo...

El punto es que por lo menos tratan de hacer algo para sacar de los escombros a los indigenas, de hecho apenas se comenzo con la idea de que se debe respetar, no dudo que Cardenas haya tenido la intencion que en algun disucurso manejo "Culturar a los indigenas" palabras más palabras menos, pero mi punto es que quizas no lo hagan de la menor manera, pero por lo menos sacan a la luz algo de eso que esta tan olvidado y que ciertamente esta destinado a perderse.


René...

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