Iniciando con esta nueva modalidad del blog, me sumo a la causa después de mucho rato de silencio. Mi entrada es una reflexión sobre el conocimiento científico en la sociedad con un bono final sobre un estilo musical propio del norte del país, y comienza así.
Hace un par de semanas un amigo recibió un correo electrónico en el que se anunciaba la Escuela de Ciencias de la Música sucursal campus Zamora. El nombre de la institución llamó mi atención. La música antes que algo más es arte, aunque sin duda se pueden hacer abordajes científicos sobre ella. Y fue ahí cuando mi imaginación comenzó a volar. Imaginé una licenciatura en música donde además de brindar las bases teóricas y prácticas en la ejecución de un instrumento se incentivara la investigación en todos los campos relacionados a ella. Materias como Acústica, Diseño de instrumentos, Sociología de la música, Musicoterapia y anexas volaron en mi mente para cubrir un mapa curricular ideal, con un tronco común básico y areas especializantes con salidas como: producción e ingeniería de audio, Desarrollador/fabricante de instrumentos musicales, Compositor/ejecutante, Profesor, Administración del negocio de la musica e investigador en musicología. Como cereza del pastel imaginé etnomusicología como una de las materias que me gustaría tomar, casi perfecto, pero después de este castillo de naipes imaginario se me ocurrió revisar la página.
Desilusión total, nada de licenciaturas, solo diplomados enfocados en su mayoría a la ejecución, con un giro interesante en uno de ellos que abordaba el estudio del negocio de la música. Sentí que el nombre de la escuela le quedaba un poco grande, fue como cuando el comprador de productos de infomercial se da cuenta que no ha bajado ni un solo kilo después de darse de toques en la panza, pero como dejar de comprarlo si estaba probado científicamente, hasta había cuates con batas de laboratorio que lo validaban.
"Científico Standard" (Bunsen)
Dejando de lado la anécdota, el detalle que me mantuvo pensativo fue qué onda con la ciencia. La utilidad de ella es producir conocimiento, aunque no es la única manera. El saber que tacos son más sabrosos o que dios creo al mundo en siete días también son conocimientos muy importantes para muchas personas pero no son ciencia, la diferencia radica en que esta última hecha mano de metodologías para tener algo de que hablar (aunque muchas veces no hable o hable y nadie la escuche, pero ese es otro tema). Estas metodologías brindan una estructura que legitima el conocimiento producido colocándolo en ciertos contextos por encima de otros conocimientos. Y es así como es más fácil vender productos para bajar de peso o conseguir alumnos en una escuela.
Por otro lado en este blog se nota la diversidad del conocimiento, hay quien habló del zapatismo, otros han hablado de la ciudad de Guadalajara, algún wey habló de un disco en una sonda espacial y hoy voy a cerrar con un canto tradicional de la zona de la laguna, en el norte del país. Aun faltan muchas áreas del conocimiento por tocar y justamente se me está ocurriendo un tema para mañana que será sorpresa, ojalá les guste o al menos les provoque.
Ahora para cerrar, en tiempos muertos acostumbro leer una revista de nombre Replicante que hace poco se mudó totalmente a la web (vínculo). Una vez encontré un artículo sobre el canto cardenche que se interpreta en una pequeña zoña al norte del país entre los estados de Coahuila y Durango. El detalle con este estilo es que está en peligro de desaparecer ya que la manera de transmitirlo es por tradición oral y las generaciones más jóvenes tienen un concepto despectivo hacia esta música, 'canciones de borrachitos' les llaman mientras escuchan "Ando bien pedo, bien loco...".
"Críticos Standard del Cardenche"
Sobre la forma de cantar este estilo cito textualmente el artículo.
"El cardenche se interpreta a tres o cuatro voces llamadas 'de arrastre'. La mas grave, y cuya tesitura es invariablemente de bajo, se encarga de arrastrar y dar apoyo armónico a las de sus compañeros. En algunas partes, como Jimulco, se le conoce como 'marrana', jocosa alusión al gruñido de los cerdos. La voz primera, 'fundamental' o 'central', es la que lleva la batuta. Los cantantes cantan sentados y el de la voz central se auxilia de codos y rodillas para señalar la dinámica y los matices a los demás. La otra voz, 'contralta', 'requinto' o 'segunda', canta la melodía a un intervalo de tercera, quinta o sexta superior respecto de la voz central. Su tonalidad la convierte en una voz doliente lo que se aprecia en el rostro y la garganta del intérprete debido a su intensidad. Por lo general los cantantes se acompañan de unos tragos de sotol, aguardiente preparado a base de un agave silvestre llamado sereque o sotol que crece en el desierto y en la Sierra Tarahumara."
El nombre Cardenche hace referencia a una planta espinosa de la zona cuyas espinas causan mucho dolor al ser extraidas de la piel ya que tienen unos pequños ganchos que dificultan su salida.
La dinámica de la canción Cardenche cambia mucho en cada interpretación lo cual dificulta su escritura, así como su acompañamiento con algún instrumento; sin embargo hay esfuerzos por mantener viva esta tradición como la grabación realizada por Lila Downs para su disco "La cantina" con el tema "yo ya me voy".
Una intepretación cardenche tradicional a continuación:
Y eso es todo, buenas noches.
D.